Lo sucedido el pasado viernes 21 de febrero con el colapso del techo en Real Plaza Trujillo es una más de las lecciones no aprendidas que tenemos en Perú, hace unas semanas fue un puente en Chancay.
No voy a hablar sobre lo que pasó, hablaré sobre lo que podría/debería pasar, para ver si aprendemos. Tragedias como esta no deberían volver a ocurrir porque SÍ se pueden prevenir. Esto no es solo un tema de seguridad estructural, también es el desaprovechamiento o el no entendimiento del rol de la tecnología en la prevención y gestión de desastres.
Con víctimas fatales, heridos y desaparecidos, este suceso no solo pone en evidencia las posibles deficiencias en el mantenimiento de infraestructuras y temas de ese tipo, sino que el tiempo para esclarecer lo ocurrido (según investigaciones preliminares), tomarán entre 8 y 16 meses según el abogado penalista Carlos Caro en entrevista para Panamericana Televisión (puedes verla aquí). A lo cual espero y, como todo peruano, debemos exigir que se llegue al fondo del asunto y se tomen las acciones penales del caso, aunque el dolor en los familiares de las víctimas jamás será borrado.
¿En un mundo digital, donde la tecnología se presenta como un aliado estratégico – siempre dispuesta para quien lo requiera-, sobre todo para evitar que tragedias de esta magnitud, ¿por qué no aprendemos?
Ingeniería de Seguridad: La Revolución Digital en las Infraestructuras
No soy experta en infraestructura, pero algo de tecnología sí sé. El desplome de una estructura comercial con alta concurrencia -como cualquier centro comercial- raramente es el resultado de un único error aislado, a menos que se trate de un desastre natural impredecible-. Podría decirse, que lo ocurrido es resultado de una acumulación de fallos: deterioro de materiales, sobrecargas inesperadas y, en muchos casos, falta de mantenimiento riguroso o evaluación de seguridad exhaustiva. Eso a estas alturas no suma, porque a pesar de saber que sucedió seguimos con los mismos fallos una y otra vez. Sin embargo, -aquí viene lo bueno- la integración de tecnologías emergentes puede cambiar radicalmente este escenario:
Prevenir antes que lamentar: Estrategias y Tecnología
Aprendemos a partir de nuestras experiencias, a partir del dolor. El punto clave es que eso no vuelva a ocurrir, por ello, usar tecnologías digitales como estrategia no es más barato sino que evita lo irreversible “la muerte”.
- Sensores IoT y Monitoreo en Tiempo Real: La implementación de sensores inteligentes distribuidos en una estructura (techos, columnas y estructuras críticas) para monitorear en tiempo real variables como vibraciones, deformaciones, grietas, humedad, temperatura y carga estructural, permiten vigilar estos parámetros críticos de forma continua, enviando alertas inmediatas cuando se detectan anomalías, facilitando intervenciones preventivas antes de que uno de esos fallos se convierta en catástrofe. Si a esto le sumamos un buen software especializado para analizar los datos recopilados por los sensores se puede predecir fallas potenciales mucho antes de que ocurran.
- IA y Digital Twins: Mediante el uso de modelos digitales o los famosos «gemelos virtuales», es posible simular el comportamiento estructural de un edificio bajo diversas condiciones y prever fallas potenciales. Si le sumamos la implementación de algoritmos de inteligencia artificial para analizar imágenes y detectar grietas, corrosión, deformaciones u otros problemas estructurales a través del análisis de big data nos permitirá optimizar los planes de mantenimiento, anticipando problemas y pérdidas humanas, además que extiende la vida útil de las infraestructuras.
- Drones y Robótica en Post-Desastre: En caso de emergencia, los drones y robots con cámaras de alta resolución y sensores pueden inspeccionar áreas difíciles de acceder, como techos y estructuras elevadas, estrechas o frágiles. Los robots pueden realizar evaluaciones rápidas de la zona afectada, ofreciendo datos precisos para una intervención eficiente y segura, reduciendo riesgos para el personal de rescate. Estas tecnologías deberían hoy en día ser obligatorias, no son accesorios o moda, y menos un gasto; son una inversión, al menos, así se considera en entidades que tienen una cultura de prevención y sostenibilidad tecnológica claro está.
Comunicación empática y gestión de crisis: La Era Digital en Tiempo Real
Lo que menos hubo en el caso de Real Plaza, fue un manejo adecuado de la crisis, la cual solo se agravaba minuto a minuto, convirtiendo el dolor en morbo. Aquí, una vez más, la tecnología juega un papel fundamental.
- Análisis de Sentimientos y Monitoreo de Medios: Herramientas de inteligencia artificial permiten analizar el flujo de información en redes, identificar preocupaciones comunes y adaptar la comunicación para abordar inquietudes específicas. Esto no solo mejora la respuesta inmediata, sino que da tranquilidad a las personas que buscan respuestas sobre sus familiares.
- Plataformas de Comunicación: Implementar sistemas de notificación masiva (como SMS, apps móviles, altavoces inteligentes, redes sociales, etc.) para informar rápidamente a los visitantes y trabajadores en caso de una emergencia, mientras se coordinar la respuesta entre bomberos, policía, equipos de rescate y personal médico. Esto ayuda a emitir alertas y actualizaciones en tiempo real para contener rumores y reducir el pánico.
- Coordinación entre Autoridades y Expertos Digitales: La integración de equipos multidisciplinarios que incluyan expertos en tecnología y comunicación es crucial para diseñar protocolos de crisis efectivos. La transparencia, sumada a la empatía digital, convierte la gestión de la crisis en una oportunidad para demostrar compromiso y responsabilidad.
Un cambio de fondo
- Blockchain para la Transparencia en la Construcción: Imaginemos un escenario en el que cada ladrillo, cada cimentación y cada inspección quede registrada de forma inmutable en una Blockchain. Así, si surgiera algún fallo, tendríamos un historial digital que permitiría identificar exactamente en qué punto se cometió el error y, sobre todo, quién debió haber intervenido para prevenirlo. Con Blockchain se podrían automatizar los pagos y la ejecución de contratos (los llamados smart contracts), registrar y verificar la calidad de los materiales de construcción, los permisos obtenidos y las inspecciones realizadas, asegurando que los avances y las inspecciones se realicen según los estándares técnicos requeridos. De este modo, se reducen tanto las prácticas negligentes como las oportunidades para la corrupción, dos factores que pueden encaminar a desastres como el ocurrido en Trujillo.
- Sistematización y bases de datos centralizadas: Volvamos a soñar, total no cuesta nada. Imaginemos que tenemos una base de datos nacional donde se registren todas las inspecciones, permisos y certificaciones de seguridad de todos los edificios del Perú. Que además permita homologar y sirve como fuente de prevención y buenas prácticas basadas en casos reales.
Después de imaginar nos queda pensar en lo que debe pasar para que se haga realidad, aunque este implique hacer cambios de fondo, sobre todo en términos de políticas públicas, lo más difícil de hacer en Perú y en LATAM en general.
El Estado peruano necesita impulsar la creación de un marco regulatorio específico que incentive la adopción de Blockchain en el sector de la construcción. Al menos empezar con un proyecto piloto en colaboración con el sector privado y la academia, que den como recompensa la asignación de incentivos fiscales para las empresas que implementen soluciones digitales en sus procesos constructivos, y la capacitación de profesionales en tecnologías disruptivas. Un punto clave es establecer alianzas estratégicas para desarrollar una infraestructura digital robusta que permita registrar y auditar de forma transparente cada etapa del proceso constructivo, desde la selección de materiales hasta el mantenimiento periódico de las estructuras.
Una Visión de Futuro para la Construcción en la Era Digital
Mirando hacia el futuro, la tragedia de Real Plaza Trujillo debe ser el catalizador de un cambio profundo en la manera en que construimos y gestionamos nuestras ciudades. LA TECNOLOGÍA COMO ESTRATEGIA, bien implementada, ofrece una doble ventaja: prevenir desastres económicos y de vidas humanas irremplazables. Esta estrategia no sólo modernizaría el sector, sino que también restauraría la confianza de la ciudadanía en la seguridad de las edificaciones, transformando una tragedia en una oportunidad de innovación y mejora estructural.
Ojo, pestaña y ceja: Por si no se ha entendido, no hablo de comprar tecnología, estoy indicando que la base está construir una buena estrategia tecnológica: entender que queremos lograr para saber qué tecnología usar según el rubro de cada empresa y en cada sector. Debería ser hasta imperativo que tanto las autoridades e identidades públicas en general, como las empresas privadas adopten soluciones digitales avanzadas, desde sensores e Blockchain hasta sistemas de comunicación de crisis basados en inteligencia artificial, pero, sobre todo, se empiecen a cambiar las políticas públicas adoptando tecnologías digitales de forma obligatoria en su uso.
En conclusión, debemos aprender de los errores, que luego de X meses no se vuelva solo un número más las víctimas, sino que aprendamos que la seguridad y la comunicación no pueden ser improvisadas. La transformación digital en estas áreas es una necesidad urgente para evitar que el “error humano” se vea amplificado por la falta de previsión tecnológica.